lunes, 20 de diciembre de 2010

Negativo


El desorden llega del orden, la cobardía surge del valor, la debilidad brota de la fuerza.

Y sin más se volvieron contra mi todas las tropas de mi ejercito. Ya no había húmedo valle ni cueva entre acantilados que me refugiara de la furia del mar de bestias. Sin darme cuenta yo había perdido la guía del camino y tumbos en el confuso corazón daba yo sin rumbo. Y cuando fue mi mano a agarrar la espada, esta no se movía pues mi fuerza tiempo ha que se había gastado en moler harina para mi mesa. Como pude yo naufragar si mis ojos anclados siempre estuvieron en buenos puertos ¿Acaso no supe yo oír como la muerte se acercaba entre ceremonias?
Los rumores en la cabeza cada vez que meditaba, fantasmas decía yo que eran mis soldados planificando ajusticiamientos. Faltaría comida, pero aún no había faltado. Debí derramar mi sangre, pero soñé que un hombre puede permitirse ser imprudente. He me aquí, sin funeral, entre dos matorrales va mi sangre como un río.

1 comentario:

  1. Me ha gustado particularmente este. No se si por lo matorrales o la sangre, o por ese tufo a lamento.

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