jueves, 24 de septiembre de 2009

Cervecidad

Tengo una cerveza, soy el ser más dichoso de este agujero sin sombra. Hace un calor del infierno, pero tengo mi cerveza.
A través de la acera veo como pasa un camion, como no, de cerveza, y detras le sigue otro.
¡A la mierda mi felicidad!

Ande?

¿Donde metí mis letras?
Con tanta caja, tanta ida y tanto olvidarme de volver se me traspapelaron. ¿Por qué no se pierden mis libros, esos que yo no he escrito y paso de leer? o bien se podrían haber ido a la mierda mis zapatos; que más da.
Pero lo que me acojona es no volver a escribir. Y siento que esa frase ya la he dicho, y que no es un lamento sino nostalgia.
Dios se equivocaba, el hombre se equivocaba. Demasiada poca poesía...

jueves, 10 de septiembre de 2009

Conclusión:

En el mundo hay 6.000.000 de cerebron como el tuyo, con la misma capacidad para crear.

martes, 8 de septiembre de 2009

Del borrador

Vente nena, cojamos la escalera que el ascensor me da angustia, y seguro que nos follamos contra el espejo. Vamos, que solo son doscientos pisos, que eso se hace en un salto, agarrate y no nos faltara el tiempo.
Ya se que las pasaremos putas, que más de un mes veremos más comida en la basura que en la nevera, que las noches seran frías, que tendremos ojeras y la piel amarilla, que los fosforos se mojaran y el tabaco sabra peor que antes. Pero no te preocuepes por esas minucias, que no lloramos por lo que queremos sino que nos lamentamos por aquello que tuvimos.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Fuga


Llamarada iridiscente de tremulos gestos indecisos, en caida libre hacia lo profundo de los abismos, dibujando en las paredes con su capa de liquenes un halo de verdes y azules cuarzos rosa. Como un eco llegan tus reflejos a subirse por el techo, acariciando la mirada con lejanos susurros. La curiosidad expande el pozo hasta que mis manos se hunden en el vaso humedo y se separan los talones del suelo quedandose atrás el mundo. Abajo hierba gris, color de paja, como un prado infinito con un cielo transparente, que es suelo de otro cielo que hay cercando el abismo. Allá estan tus manos quietas, jugando a mezclarse con la tierra, una sonrisa sepia como el aire arido del desierto que me trae tantos recuerdos.
Abro los ojos y aun estoy cayendo, que aquello solo fue un seño, sigo viendo el reflejo arcoiris del azur de la mañana parisina. De aquella noche en las que tus labios se dibujaban a si mismos imitando los sonidos que inundaban las calles con un ebrio aroma de damas de noche y pereza. Ahora si mirara hacia atrás vería el mundo como un inseguro punto de luz, ahora lo que siento son las paredes frias y cubiertas de enredaderas, se abre otra luna en el cielo como una puerta, bajadno por los senderos de las nubes, tumbado imaginando en el cielo otro mundo ideal.

viernes, 28 de agosto de 2009

De la carne


Carne roja buscaba el aburrido carnicero, con sus brazos afilados hilaba asqueado los ligamentos. La piel que otros amaron de la pared tiene colgada, goteando dientes granate, chorreando penicilina. Sumergía sus dedos negros de suciedad y carne embrutecidos, entre las costillas abiertas, como puertas al abismo. Al terminar su tarea gozoso ríe y se jacta: ya pensaba, niña mía, que no tenías corazón.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Caida.

En tu nuca hay una puerta, quítate esos negros jazmines que voy sin gravedad. Lejano me sube el susurro del cuchillo carnicero, entre tus muslos gimen las damas de noche y tu cuerpo se pone a exigir “su” libertad. “Te mataré” piensa un tequiero, mientras escalas la vereda al vacío, llegando a la pradera del ocaso donde haces jirones tu hastío.
Bajó la sombra de la luna y chapoteó en las aceras, llenó dos charcos de piezas sueltas de trozos de pedazos de un todo, el cielo. Desaparecen los jadeos entre risas, hace ya rato que el sol esta saliendo, la cama empapada de esencias y nosotros sin ganas de hacer de perfumeros.

Agosto

Dibujo con tizas de colores tu olor en el viento. Cuando llueve todo se va por la alcantarilla, tu azur y tu terracota. Cocino en una casa amiga el sabor de tu tierra, pero no se si eso se fríe o se hierve, tu te ríes y tus manos son guías de las mías, y tu boca lejanía susurrante.
Premonizas la agonía, te ríes y se va el hastío, no volveré a lavarme esas manos, no las volveré a utilizar más que ara recordarte en el aire y jugar a vestir y desvestir tu sombra.
Compartes con migo una manzana de colores pasteles, yo pongo en tu tabaco el olvido. Ahora en Casablanca y ahora en Buenos Aires. Tu pal sur y yo del otro lado, dejando el sol coqueto mirarse en el agua salada.

martes, 30 de junio de 2009

Cuando termino de escribir es como si me hubiera corrido, no tengo más que dar de mí.

El cuadro subconciente,


Desde la cima del anfiteatro se veía perfectametne todo el espectaculo. Las luces rojas bailaban sobre los vestidos de seda blanca jugando con el ironico contraste de la piel color terracota de las viejas momias adineradas. Todos ellos se sentían gigantes, dominaban el mundo desde su asiento de cuero. Pasaba un camarero con una bandeja llena de copas de champan, uno de sus zapatos se enredó en los volantes de un vestido.

El articulo indeterminado “un” le quita importancia a las personas, lo unico que importaba era el zapato “24 horas” del camarero ocultandose como un conejo en su madriguera dentro de los dobladillos del vestido. El zapato, a las pocas horas te hacía insensible al dolor, todos los músculos de tu cuerpo se agarrotaban por la tensión y la cabeza repasaba una y otra vez el rigido esquema de “llenar copas, llevarlas, recogerlas, limpiarlas y rellenarlas”. Como los coches de carreras, ahora las copas volaban libres dando vueltas de campana guiadas por el azar.

Esa era la señal.

El azar había hablado, la casualidad colocó las piezas en su sitio.

Una calada más, un último trago, marcas el numero.

Tres, dos, dos, dos, dos, dos. Estas indeciso –dos- te preguntas cuando acabará – dos- el instante se hace perpetuo – dos- el tiempo se ha dilatado – dos – las copas se han cogelado el el aire, el champan vuela llenando el aire con sus burbujas. Dos.

Uno.

Aprietas el boton verde de llamada.

Una vez vi una pelicula en la que llovían sapos, ahora llueven sujetadores de la nueva linea de Victoria Secret con trozos de teta chamuscada.

Y en el fondo sigo siendo un crio, los petardos me parecen algo emocionante, festivo. La polvora adquiere un carácter sagrado, purificador, me ha sanado el alma, ha cicatrizado la herida del mundo. Huele a polvora y yo sigo siendo un crio.