viernes, 15 de mayo de 2009

Tendremos que hacer caso...

"Deberían enseñarnos a no esperar a la inspiración para comenzar algo. La acción siempre genera inspiración. La inspiración, por sí sola, raras veces genera acción". Frank Tibolt

lunes, 13 de abril de 2009

¡Me internarán... por Manitú!


Siguiendo su órden, mi comandante, partimos con rumbo a lejanas tierras, desconocidas; viento en popa, a toda vela...


No hubo tiempo


Aquellas postales

que no enviaste

a tiempo,

me llegan hoy.


Hoy, cuando ya

me olvidé

de tu ausencia.


Continuamos, con unas cuantas reprimendas...


Reprimendas


Al fin Juan,

se puso de acuerdo.


Acercose a Manuel y Antonio,

susurró a alguna página

de Francisco, qué, olvidando trifulcas,

dijo a Luis:

-‘Insta a aquel Anónimo’.


Y él, a su vez,

suplicó a Gustavo,

invadió a José,

despertó a Felipe,

liberó a Félix,

avisó a Jorge,

despistó a Gonzalo,

alertó a Pedro,

dirigiose a Rafael.


Incluso, hizo llamar

a alguna mujer,

que por allí andaba.


Sorprendida, levantose María,

cuchicheó con Juana,

replicó a Teresa,

incitó a Rosalía que,

seguía sin atreverse.


Y, al final, fue Miguel,

quien, vara en mano,

golpeó la dicha,

de tan vago poltrón.


Llegamos a buen puerto, de la mano del grandísimo Ángel González (va por tí, querido desaparecido amigo):


Eso queda


Le pregunté:

-¿De quién es el polvo que inunda la casa?

-Tuyo –respondió el cenicero-

Entonces apagué mi último cigarrillo en él

Y lo dejé con la boca tintada de negro.


Hasta más ver, aventureros en busca de lejanas tierras.

sábado, 11 de abril de 2009

Sin titulo.


El viaje había sido largo: varios miles de años, quizás más. Lo había tocado todo, lo vio todo, desde las profundas bocas de fuego subterrestres hasta las cumbres más altas, y aún más. Por ella pasaron los animales ya extintos, y estaba segura de que la primera cadena de ADN nació en su seno.
Ahora volaba en caída libre, descendiendo suavemente entre corrientes de aire frías y calidas. Hacía menos de un segundo se cruzó con una nube de olor a pan recién hecho. Así que por la posición de la luna y las estrellas dedujo que faltaba menos de una hora para el amanecer.
Pero las prisas no son para alguien que es más viejo que el tiempo mismo. En fin, todo es una sucesión rutinaria de acontecimientos. Tan solo había una cosa que la seguía sorprendiendo: los hombres.
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Como iba diciendo, los hombres. Realmente su mundo no pertenecía al resto de las cosas. De la vida se ha dicho que es imposible, que contradice los principios que rigen el universo; claro esta que eso lo han dicho los hombres, y siguiendo únicamente sus propios conocimientos. Eran algo así como…

Peor el suelo es un interlocutor implacable. La gota quedó aturdida, y pensó que era mejor dormir, fundiéndose en un riachuelo que se colaba por la alcantarilla. En fin, ¿para que pensar?

domingo, 29 de marzo de 2009

Noche estrellada.


Bajo la sombrilla de las inertes luces de colores, el chico veía como la ciudad le robaba buena parte de las estrellas. Su constelación favorita, porque le recordaba a ella, había sido mutilada.
Los bares y los gritos le despertaron de su sueño. Quizás esta vez ella era la que no volvería a casa. No era por sus escapadas a las tantas, tampoco a esa soledad irreprochable con la que lo miraba al despertarse ¿y por que?
Como una mosca, su curiosidad la atraía hacia la luz azul. Y “zas”, otra farola menos. “Pronto no habrá donde besarse”.

Imagen de: http://cat-girl-q8.deviantart.com/art/my-lovely-city-111036455

Algodón.


Te llevo admirando horas, he dilatado los minutos para que tus giros sean tan magníficos como los de las montañas, de la majestuosidad que te mereces. Siglos deberían pasar para que toda la humanidad pueda verte en todo tu esplendor.
Los abuelos contaran, frente a las chimeneas a la sangre de su sangre, la primera vez que tocaron el algodón de tu vestido.
Tus piernas serían como Jerusalén, donde todo nace y todo va a morir. Y daría yo mi vida por besar ese algodón que te envuelve, pero no puedo dejar de toser. Demasiados filtros de cigarro he gastado mirándote. Esos besos no eran para ti, era ese rincón de mi pecho que se inundaba, por el alquitrán de un buque que se hundía. No iba a ningún lado, solo flotaba cerca de tus arrecifes.

Imagen de: http://escupitajo.deviantart.com/art/Vestido-Rojo-II-65639049

Año cero.


Hablando frente a una pared, circuitos, platico, y al otro lado un espejo. Dos perros ladrando, quizás recordando los vasos con cuerda que unían las dos casas vecinas cuando eran niños. Muchas palabras se perdieron a lo largo del hilo, historias que llenaron los vasos, y pasados los años, madrugar y trabajar, para poder permitirse vaciarlos a tragos largos. Pero así no se recuperar el pasado.

Imagen de: http://angrymouse.deviantart.com/art/Not-enough-time-55898454

martes, 10 de marzo de 2009

Una cazuela de Rock



Después de varios devaneos por la vida, ya va siendo hora de que vosotros, oh, humildes lectores, podáis disfrutar de algunas letrillas que saciarán vuestro apetito ávido de emociones fuertes (o no tan fuertes...).

El poeta enamorado y,
a veces dolido,
nota el mundo
frágil a su paso

Rozando sus manos
percibe esa extraña
sensación
que lleva devanándolo
hace tiempo

Rehuye, con sarcasmo,
de aquello que más
le gusta: sentir otro yo
compartido, en su interior.

¿Más? Más...

Lo encontré, una noche
en una roja parada
de autobús

Quedo mirada al infinito
o a tristes sombras
que desaparecían en
la ausencia de luz

Quise absorverlo de
su atención a la nada
Me miró y sonrió

¡Curioso muchacho
de mente viperina!

Acabo ya, con una pequeña declaración de intenciones...

Bajo el semblante
de una calavera
concentro saberes
-odio concentrar saberes-


Nos vemos en los bares.

lunes, 9 de marzo de 2009

El cuadro subconciente. Sueño segundo.



La vejez había despertado en el estomago de Víctor. Una bola palpitante que crecía a medida que pasaba el tiempo, como un tumor, había llegado a un punto en el que le presionaba la caja torácica y le impedía respirar. Al otro lado del espejo veía su cuerpo nauseabundo, tantas arrugas, sin pelo y escuálido como una momia aun por desenterrar, acumulando avara la eternidad, sobreponiendo pliegues de piel sobre una base gris ceniza. Ya no era aquel monstruo, mitad bestia mitad humano, que al crecer se marchito dejando la impulsiva felicidad a un lado, para enterrarse en pequeños problemas.
Los niños siempre le habían incomodado. Cuando había uno cerca lo sentía aunque no lo viera, su cuerpo lo notaba. Su cerebro reaccionaba violentamente, desterraba por unos segundos todo el armazón social para rendirse al deseo de desgarrar esa bola de tierna carne.
Los niños se asemejan más a los animales que a los hombres, no son de la misma especie. Le parecía inconcebible haber nacido de un vientre materno, tener infancia, aventuras imaginarias, una realidad distorsionada y revestida de primitivas creencias. Aquella época en la que la imaginación llenaba los huecos de la ignorancia. Pero siempre existe la posibilidad de un mundo conspirador. Víctor se lo imaginaba como una cámara oscura llena de pequeñas personas, encapuchadas y agazapadas sobre una mesa de madera, discutiendo como ha de ser el mundo. Algo así como Dios, pero un Dios economista con el sentido del beneficio extrañamente retorcido. Un hacedor que se veía impulsado a crear esclavos, un poder superior imperfecto, chapucero, torpe y caprichoso, que no se nutría del amor sino de oro.
Era la creación del mundo sobre su propia marcha, era como llenar la casa de muebles antes de que esta siquiera tenga cimientos. La realidad se asemejaba al juego de un ilusionista, distrae la atención con una mano, mientras que va sacándose el conejo del bolsillo. Los niños en cambio parecen salvar el juego, no se sorprenden con los trucos, creen que debe ser así, sin más. Observan el mundo con una estática pasión indiferente que a ratos enfría y a ratos parece ser un incendio que todo lo devora. Lo mismo les da ver llover que un tigre albino levitando a cinco metros del escenario.
Cuando uno de esos pequeños propósitos de eternidad solapa, con su visión torpe del mundo, las teorías de las mentes pensantes de nuestros siglos, de lejos se ve que algo no marcha bien.
La calle estaba embarrada, la noche pasada había llovido y varias alcantarillas saltaron por los aires inundando las calles de excrementos. El hedor era insoportable, la mayoría de los viandantes – escasos – se tapaban los morros con pañuelos y mascarillas. Sentía el contacto aislante de las multitudes, se arrastraban con las caras tapadas y el ceño fruncido. Le daban ganas de saltar en los charcos de mierda y salpicarlos a todos de arriba abajo, de llenarlos de su propia porquería, de sentirse el motivo del asco general, causa de la descomposición social que se excreta a si misma. Quería derrocarlos a todos de sus torres de marfil salpicándolas con suntuosas cantidades de mierda, como una marea negra de su propia medicina.
Pero estaba solo en medio de la calle, con su par de matojos de pelo sobre la cara y mirando su reflejo en uno de los charcos. “¿Cómo salir de aquí?”

domingo, 22 de febrero de 2009

Cartas en un coco.



Querido amigo, te cuento esto en la habitual carta que te mando siempre que encuentro un trozo de papel y algo de carbón para escribir. Es una suerte que la Biblia aun tenga muchas paginas en blanco sobre las que puedo poner algo de mi propia vida. No siempre uno encuentra un ser que le escuche, aunque ya sabes que esta isla llena de cocoteros no es muy diferente de la gran ciudad. Esa soledad de muchedumbres es como el silbido del viento entre estas montañas.
Pues verás, el otro día las sirenas que llenan el oleaje de estas costas me hicieron un regalo magnifico. Y sabes…, pude llorar por primera vez en mucho tiempo con algo que no fueran mis burdas pasiones. Te hablo del arte amigo, aquel otro amor que todos guardamos dentro.
Era una magnifica historia. Increíble por la profundidad que adquirían los personajes, un idealismo que les llevaba a descubrir a cada uno una verdad de la vida. Llámalo azar, destino o acto de cualquier divinidad que nos alargara su mano, más la vida es la única que nos demuestra los pasos que debemos de seguir.
Crash, o como la han traducido, Colisión. Un pequeño toque que hace derrumbarse toda la torre de hormigón de la sociedad, un soplo de viento y la muralla china cae bajo su propio peso, los ejércitos Persas perecen en el acto, el grito de las tribus negras es acallado por un trueno, y el amor es lo que queda, ondeando su grandeza. El valor de la justicia que nosotros podemos recibir en forma de pasiones, lágrimas y risas. La colérica sensación de lo humano, nos lleva a un mundo superior, y con esta obra he visto la claridad de un mensaje que los hombres bien conocemos, más siempre cuesta seguirlo.
El hombre nunca controla su destino, siempre hay vientos en contra y cae a la deriva durante mucho tiempo, hasta que el tiempo se calma. Más cuando tiene que elegir, momentos en los que se juega su vida sin saberlo, tiene que mirar en lo profundo de su corazón, que todos los humanos hemos compartido, lo que a todos nos une.
Te doy gracias como siempre por haber aliviado mi soledad, pues en tu compañía nunca dejaré de sonreír.

lunes, 16 de febrero de 2009

805: Respuestas Nocturnas




Un coco más. Haremos... ¡otro final!


¡Buenas noches!
¿A qué te dedicas?
¿Cuál es tu profesión?
¿Cuantas letras tiene tu profesión?
Me preguntó la presentadora
De teleconcurso.

Absorto, parome a pensar
y afirmé con inercia
mientras decía -no sin querer-
“Ocho -aprender-”.

Y acerté, sin merecerlo,
el concurso más inútil
de toda la velada.



[...] Así continuaban pasando las noches y, a lo lejos, en el horizonte, seguía sin aparecer un ápice de cordura. Tan sólo se oía el insoportable chasquido de dedos que contínuamente le hacía reflexionar sobre la genial idea de cambiar a su madre, su querida madre, por aquella lavadora automática, que le permitiría incorporarse a un nuevo oficio. El Encantaplumas le llamaban. Sabía que lo necesitaba y, en cualquier instante, iba a ser suyo...